Los sectores de fabricación y construcción de China, que consumen alrededor de la mitad del cobre del mundo, han registrado una fuerte recuperación desde el cierre del COVID-19 a principios de año, y la actividad de las fábricas en agosto alcanzó su nivel más alto en nueve años .

El precio del cobre también está respaldado por factores de oferta. Los dos mayores productores de cobre del mundo, Chile y Perú, continúan enfrentando graves brotes de COVID-19. En Perú, la producción de cobre cayó un 42% en mayo, mientras que la minera estatal de Chile Codelco cerró temporalmente su fundición y refinería más grande y suspendió la construcción de su mina insignia.

También se espera que la producción de vehículos eléctricos impulse el consumo de cobre de China. El cobre es un componente importante en los vehículos eléctricos, utilizado en las baterías, bobinados y rotores de cobre de motores eléctricos, así como en la infraestructura de cableado y carga

 

Sabias que…

El papel del cobre en el crecimiento y el desarrollo del cuarpo humano.
El cobre es esencial para el crecimiento infantil, el fortalecimiento de los huesos, la maduración de los glóbulos blancos y rojos, el transporte de hierro, el metabolismo de la glucosa y el colesterol, la contracción del músculo cardíaco y el desarrollo cerebral. El cobre es especialmente importante para las mujeres embarazadas, el desarrollo del feto y los recién nacidos. La ingesta típica recomendada es de 1,3 mg/día para los adultos y entre 0,3 y 1 mg/día para los niños y adolescentes.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una deficiencia en los niveles de cobre puede resultar preocupante para la salud, incluso en áreas desarrolladas como Europa Occidental. La deficiencia de cobre puede conducir a problemas de salud como la anemia, problemas cardíacos y circulatorios, anomalías óseas y complicaciones en el funcionamiento de los sistemas nervioso e inmunológico, los pulmones, la tiroides, el páncreas y los riñones.

El cobre es 100% reciclable, y no pierde sus propiedades químicas o físicas aunque el proceso se repita. Las ventajas del reciclaje de cobre son abrumadoras   el ahorro de energía es muy importante, cssi tanto como en el reciclaje del aluminio que comentábamos en post anterior, al suponer un 85% menos de consumo reciclarlo que extraerlo.

¿De donde se obtiene el cobre para reciclar? El cobre de los radiadores de autos intercambiadores de calor, los alambres finos, tuberías, láminas para techos, cables eléctricos, son algunos ejemplos de fuentes de cobre para reciclar.

Los procesos para reciclar cobre varían según la composición del residuo, en Metales Pelaz nos esforzamos por hacer una selección y poder aprovechar al máximo este material facilitando el proceso a las empresa recicladoras.

Los residuos de cobre puro pueden ser fundidos directamente. Su pureza se comprueba mediante análisis químicos cuando aún está en estado líquido. Luego se desoxida y lleva a formas intermedias —como lingotes— para usarlos en otros procesos.

En algunas aleaciones, como el latón y el bronce, el residuo de cobre se funde y forma más aleaciones. En este caso, no lo vuelve a refinar.

Si el residuo de cobre está mezclado con otros minerales, se evalúa la relación costo-beneficio del proceso de volver a refinarlo. De esta forma, si esta relación es muy alta —como en el caso de la lata y el níquel que sólo se pueden separar mediante electrorrefinación—, el residuo de cobre se destina para fines no eléctricos, es decir, que no requieren niveles de alta pureza.

fuente:codelcoeduca

¿¿¿¿¿¿Porque reciclar aluminio??????

El aluminio es uno de los metales más abundantes en nuestro planeta. Además, por sus propiedades, también es uno de los que más utilizamos y consumimos en nuestro día a día. Hay multitud de objetos y utensilios fabricados en aluminio que manejamos cotidianamente, aunque ya casi nunca le prestamos atención a este hecho.

Para reciclar el aluminio, basta con fundir el aluminio y volver a darle forma, un procedimiento que cuesta mucho menos dinero y energía que el proceso original.

El proceso de reciclaje del aluminio solo emplea un 6% de la energía que se consume en la producción del metal virgen.

Las latas de aluminio son uno de los residuos más comunes y es una de las mayores fuentes para obtener aluminio para reciclarlo, pero también llaves, tuberías, aparatos eléctricos… la cantidad de productos de uso común que están hechos de aluminio total o parcialmente es muy amplia y éste es uno de los motivos que más importan para que seamos conscientes de la importancia de su reciclaje.

El proceso del reciclaje del aluminio, comienza con la recolección de dicho material, para su posterior traslado a la planta de reciclaje, donde se separa, limpia y se aplasta creando grandes bloques. El aluminio se funde, creando de nuevo láminas de este material, listas para un nuevo uso.

El aluminio, tras el hierro y el acero, es el metal más utilizado en el mundo, y es uno de los materiales que menos reciclamos. por esto, es muy importante concienciar a la gente que hay que reciclar el aluminio, que encontramos en envases y en el propio papel de aluminio en nuestros hogares, y en coches, barcos, edificios y muchos usos más, a nivel industrial.

El aluminio, aunque es muy cuantioso en nuestro planeta, tiene unos altos costes de extracción, especialmente energéticos. Reciclando aluminio, se ahorra un 94% de ese coste energético. Es un material además que no pierde propiedades tras varios procesos de reciclado. Prácticamente la totalidad del aluminio empleado en la industria,es reciclado, pese a que a nivel domestico prácticamente no se recicle.

Las latas y demás productos producidos con aluminio deben depositarse en el contenedor amarillo, haciendo este pequeño gesto realizamos una gran acción para el planeta.

Os presentamos una página muy curios que nos da ideas de como reutilizar elementos de aluminio a nivel doméstico, mientras en Metales Pelaz, seguiremos recogiendo y seleccionando el mayor número de toneladas de Aluminio para su reciclaje.

 

Leer alguna idea de ecoinventos

 

¿Qué es la huella de carbono?

 la señal que dejan nuestras emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el Planeta.

Siendo algo más precisos, la huella de carbono se define como la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto por un individuo, organización, evento o producto.

Huella de carbono según los envases
La huella de carbono es diferente según cada envase. Con las medidas de reciclaje en auge, este impacto es cada vez menor, sin embargo, es importante diferenciar en qué situación está cada tipo de material.

También es importante tener en cuenta las veces que es susceptible de reciclarse, ya que tenemos materiales que son «eternamente» reciclables, frente a otros que van perdiendo sus cualidades.
El reciclaje de los plásticos, por ejemplo, tiene limitaciones importantes. Para que un plástico (polietileno tereftalato (PET), polietileno de baja o de alta densidad, poliestireno…) que se tira al contenedor amarillo se vuelva a convertir en algo, primero hay que triturarlo, lavarlo y fundirlo hasta formar una granza (pequeños granos de plástico). Este es un proceso térmico que va degradando el material. Por ello, según Cicloplast, que integra a las empresas del sector plástico, sólo se puede reciclar unos 4 ó 5 veces. “Se puede incrementar este número si se añaden aditivos en el material virgen para mejorar sus propiedades”, asegura Alberto Caldeiro, director técnico de esta sociedad.

Por otro lado, Los metales pueden reciclarse una y otra vez. Es lo que ocurre con el plomo de las baterías de los coches, que los fabricantes españoles pueden reaprovechar una y otra vez para producir nuevas baterías sin tener que recurrir a explotaciones mineras. El destino que tengan algunos de los metales reciclados dependerá de su calidad, es decir, de su pureza. A veces puede costar más separarlos de otros materiales cuando están muy mezclados, lo que constituye no sólo una cuestión técnica, sino también económica. En cualquier caso, su alta demanda, en especial de metales como el aluminio o el cobre, hace que haya mucho interés por el material reciclado. “España es deficitaria en chatarra, y se necesita tanta en la siderurgia, que tenemos que importar una gran cantidad de otros países”, incide Javier Álvarez, director de Ecoacero, asociación que promueve el reciclaje del acero. “Si reciclas acero de un coche, de una lavadora o de una lata tienes una y otra vez materia prima”, recalca.

https://blogs.elpais.com/eco-lab/2010/10/cuantas-veces-se-puede-reciclar.html

17 objetivos para transformar nuestro mundo

Los Objetivos de desarrollo sostenible son el plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos. Se interrelacionan entre sí e incorporan los desafíos globales a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia. Para no dejar a nadie atrás, es importante que logremos cumplir con cada uno de estos objetivos para 2030. en el siguiente enlace puedes informarte sobre todos ellos:

.https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-development-goals/

En el objetivo 12 que es producción y consumo responsables, nos encontramos las empresas de reciclaje de metales, entre otras, sobre este objetivo tenemos una responsabilidad directa, y es por ello que nos esforzamos en mejorar dia dia nuestros procesos y conseguir una materia prima lo más uniforme para que gracias a su calidad pueda utilizarse en los procesos más exigentes.

Ampliar información sobre este objetivo: pincha aquí

 

Reto de futuro: economía circular

Un gran reto de futuro del sector es “la economía circular, que realmente se implante para durar y no sea una moda”, explica Victoria Ferrer.

Gráfico sobre la economía circular

Las empresas de recogida y gestión de chatarra “deben jugar un papel fundamental en la transición hacia modelos sostenibles basados en la economía circular. Pese a que muchas veces su papel no queda del todo reconocido, estas compañías ya desempeñan un papel muy importante a través de la recogida, clasificación y acondicionamiento de residuos férricos, transformando de esta manera los residuos en materia prima”, indican desde Celsa Group.

Pero para lograr que la economía circular no sea flor de un día, es fundamental el papel de las administraciones. Desde la empresa privada, concluye Victoria Ferrer, “debemos hacer inversiones para aprovechar al máximo los recursos, pero para ello necesitamos ver escenarios de políticas claras a favor de nuestro trabajo. Políticas de incentivos para los gestores, para los productores, para potenciar el consumo de materia prima secundaria, la reciclada, y desincentivar el uso de materia prima virgen. Porque mientras siga siendo más barato abrir un grifo y que salga petróleo que comprar plástico reciclado, la economía circular no podrá ser”.

https://cronicaglobal.elespanol.com/business/chatarra-negocio-humilde-manejar-pib-nacional_229209_102.html

Los metales son elementos naturales que mantienen sus propiedades físicas para siempre. Una vez que el metal entra en el círculo del “material a material”, en el que es reciclado una y otra vez, estará siempre disponible para las generaciones futuras. Esto significa que el metal es un material permanente. Estas son las características que lo hacen único:

 

Permanente

 

Materiales permanentemente disponibles son aquellos respecto de los cuales se realizan esfuerzos para retener en la Sociedad las materias primas y energía invertidas en su producción al final de su vida útil, tanto mediante reutilización como mediante el reciclado, sin pérdida alguna de su calidad, con independencia de cuantas veces el material sea reciclado.

 

Se recicla para siempre

 

Cuando los productos de metal alcanzan el final de su vida útil, los materiales son simplemente recogidos y reciclados, una y otra vez, sin pérdida de sus propiedades inherentes. Esto se conoce como reciclado real. La industria del envase metálico y su sector asociado del reciclado están comprometidos con la sociedad del reciclado real.

 

Eficiencia en la gestión de los recursos

 

Los recursos mundiales son limitados, mientras que las demandas de la sociedad aumentan. La gestión eficiente de los recursos es una prioridad. El metal, siendo un material permanente y altamente reciclado, ahorra materias primas, consumo de energía y emisiones de CO2.

 

Economía circular

 

La industria del envase metálico es el ejemplo perfecto de una economía circular, con el metal reciclado para siempre en un bucle del material al material. Cuando un producto de metal alcanza el final de su vida útil, el material no se pierde nunca. A través del reciclado, su valor se retiene para siempre, manteniéndose disponible hoy y para las generaciones futuras.

 

Fuente: WhyMetalPackaging

 

 

En España generamos alrededor de un millón de toneladas de residuos electrónicos

El 2017 se cerró con un nuevo récord de basura electrónica generada a nivel mundial: según un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (IUT), los denominados residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) superaron los 46 millones de toneladas el pasado año, una cantidad de chatarra equivalente a 4.500 veces los materiales que componen la torre Eiffel de París. Las predicciones apuntan que la cifra ascenderá hasta los 50 millones de toneladas en 2018.

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El mismo trabajo, con datos de la Universidad de Naciones Unidas (UNU), señalaba que solo alrededor de un 20 % de todo ese montón de basura tecnológica se recicla. Pero estos porcentajes, que ya resultan preocupantes, solo nos muestran una cara de la gestión ineficiente de los recursos. ¿Por qué no cambiar de punto de vista y hablar de cantidades de dinero?

Desde esta otra perspectiva también se han aportado cifras interesantes. Como que al no aprovechar los materiales recuperables de los residuos electrónicos podemos llegar a perder 55 billones de euros al año. O que, según otro estudio publicado este mes en la revista Environmental Science & Technology, sale 13 veces más caro extraer de la tierra los minerales para fabricar nuevos dispositivos que obtenerlos a través de minería urbana, es decir, recuperarlos a partir de los usados.

Los electrodomésticos, ordenadores, móviles y resto de aparatos que tiramos, almacenamos o llevamos, en el mejor de los casos, a lugares habilitados para su recogida, guardan cierta cantidad de hasta 60 elementos de la tabla periódica, muchos recuperables. Entre ellos se encuentran desde metales preciosos como el oro, la plata, el cobre, el platino y el paladio a metales pesados como el oro y el aluminio.

Cobre, oro y aluminio por un tubo

El tubo catódico de un televisor de los de toda la vida, por ejemplo, contiene alrededor de 450 gramos de cobre, más de 250 gramos de aluminio y en torno a medio gramo de oro. Los autores del trabajo más reciente, investigadores de las universidades Tsinghua (China) y Macquarie (Australia), analizaron los datos de ocho empresas de reciclaje chinas para calcular el precio de obtener cobre y oro a partir de estas piezas por minería urbana.

La mayor parte de la basura electrónica del país asiático son televisores, acumulados por largo tiempo en hogares y oficinas e introducidos en el sistema de gestión de residuos a partir del 2011, cuando entró en vigor la legislación sobre el reciclaje de los desechos tecnológicos en el territorio.

Como gastos de estas compañías, cubiertos por subsidios públicos y por los retornos de la venta de las sustancias y componentes recuperados, los expertos consideraron los costes de recoger la basura, la mano de obra, la energía consumida, los materiales y el transporte, así como del equipo y de los edificios e instalaciones.

De acuerdo a otro paper de investigadores españoles, para producir un ordenador se consume una tonelada de recursos y unos 44,4 kilogramos en el caso de un teléfono móvil de apenas 80 gramos de peso. Más de la mitad son materias primas empleadas en su fabricación, como los llamados “minerales de conflicto” —cuya extracción está controlada por grupos armados o se produce en nefastas condiciones de trabajo—, entre los que figuran el tantalio, el wolframio, el estaño, el oro o el cobalto.

Así, para obtener las 226.000 toneladas de materiales necesarias para fabricar todos los smartphones en circulación en el año 2013, se excavaron y procesaron 450 millones de toneladas de roca, de acuerdo a los cálculos del investigador de la Universidad de Nottingham Samuel Kingman. Los materiales obtenidos pasan por refinerías y fundiciones antes de llegar a manos de los fabricantes de componentes tecnológicos como chips, placas base, condensadores y semiconductores. En el camino, además, se consumen ingentes cantidades de agua, químicos y combustibles empleados en la extracción, transporte y fabricación.

Los científicos chinos y australianos no solo concluyeron que la minería urbana es más barata que todos estos procesos asociados a la extracción de los recursos vírgenes, sino que su precio disminuye año a año como consecuencia de la evolución de la industria y la creciente automatización de las operaciones.

Según sus estimaciones, el coste de recuperar un kilogramo de cobre a partir de residuos electrónicos disminuyó de 6,7 dólares (unos 5,4 euros) en 2010 a tan solo 1,68 dólares (1,4 euros) en el 2015 y de 8438 dólares (6840,7 euros) a 1591 (1289,8 euros) en el mismo periodo en el caso del oro. En contraposición, estimaron que el gasto necesario para extraer un kilogramo de cobre en la naturaleza se sitúa entre los 0,8 dólares (0.65 euros) y 1,6 dólares (1,3 euros), según el método empleado, y alrededor de 33.404,6 (27081,28 euros) para el oro.

Una vez añadieron a la ecuación los subsidios del Gobierno y los ingresos obtenidos de vender los metales recuperados, el coste total de reciclar el cobre y el oro de los tubos catódicos de los televisores era 13 veces menor que el de obtenerlos de los recursos vírgenes. Una conclusión a tener en cuenta a la hora de considerar la minería urbana como una verdadera alternativa a la tradicional en la fabricación de dispositivos electrónicos.

Si bien los investigadores reconocen que sus resultados están limitados a un caso concreto, “indican una tendencia y un potencial si se aplica a un rango más amplio de fuentes de basura electrónica y metales extraídos”, subrayan. Extender el análisis a otros minerales y otros países tendría un impacto positivo en la gestión de residuos electrónicos y su recuperación a nivel global.

La ONU habla en uno de sus objetivos de Desarrollo Sostenible sobre la necesidad de «garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles» que, en el caso de los RAEE, se traducen en la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y los desechos a lo largo de todo su ciclo de vida. Es aquí donde entra en juego el concepto de economía circular, basado en el aprovechamiento de los materiales provenientes de productos reciclados y la disminución de la dependencia de la industria de la extracción de recursos vírgenes.

El estudio no solo ayuda a explicar el boom que está experimentando el sector de la gestión y recuperación de minerales, sino también la importancia de que los Gobiernos dediquen subsidios a esta actividad para que sea rentable y para evitar la acumulación de basura tecnológica acumulación de basura tecnológicaque causa problemas tanto para medio ambiente como para la salud pública.

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Las imágenes de este artículo son propiedad de Rwanda Green Fund (12 y 3).

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No es necesario extraer metal virgen de una mina, ahora lo tenemos mucho más a nuestro alcance”, señala Alicia García-Franco, directora general de la Federación Española de la Recuperación y el Reciclaje (FER). García-Franco se refiere al que se conoce como minería urbana, que consiste en recolectar metal en desuso para su reciclaje y reincorporación como nueva materia prima.

“Se la llama urbana porque la chatarra se encuentra, principalmente, en las ciudades y polígonos industriales”, explica Jorge Sánchez Cifuentes, responsable de sostenibilidad en e-distribución, la filial de distribución eléctrica de Endesa. Sólo el stock de aluminio en las redes de e-distribución equivale al 120% de la producción anual de este metal en España. En concreto, el stock de aluminiocobreacero y hierro de la red de la compañía alcanza las 908.000 toneladas, que serán recicladas en su totalidad una vez finalicen su ciclo de vida, aseguran desde la empresa.

Los metales se pueden reciclar indefinidamente sin perder su calidad ni sus propiedades
Los metales se pueden reciclar indefinidamente sin perder su calidad ni sus propiedades (EP)

“Llevamos tantos años extrayendo metal, que hay estudios que sostienen que ya hay más fuera que bajo tierra o, al menos, metal que sea extraíble fácilmente”, añade Sánchez Cifuentes. Sin embargo, el responsable de e-distribución reconoce que “la extracción aún sigue siendo necesaria”. El único caso en que el 100% del metal procede del reciclaje es el plomo, según datos facilitados por la FER.

En cuanto a los demás metales mayoritarios, el 80% del cobre que utiliza la industria es reciclado y, en el caso del aluminio y el acero, el porcentaje es del 75%. Es decir, más de tres cuartas partes del plomo, cobre, aluminio y acero que se usa procede del reciclaje.

La directora general de la FER explica que mejorar estos datos depende de la demanda. “El metal se puede reciclar indefinidamente sin perder su calidad ni sus propiedades, pero si hay más demanda que material ya disponible es preciso extraer recursos nuevo”, explica García-Franco.

Menos gases de efecto invernadero

Reciclar aluminio en lugar de optar por la extracción supone un ahorro energético del 95% y evita la emisión de 3,54 toneladas de CO2 por cada tonelada reciclada

El directivo de e-distribución señala que “ya es económicamente más viable utilizar metales reciclados que extraer nuevos recursos, en muchos casos”. En concreto, reciclar aluminio en lugar de optar por la extracción supone un ahorro energético del 95%, según datos de la de la Oficina Internacional del Reciclaje (BIR, por sus siglas en inglés). En el cobre, el ahorro es del 85%; en el hierro y el acero, del 74%; y, en el plomo, del 65%. Para que se hagan una idea: al reciclar una lata de aluminio se ahorra la energía suficiente para hacer funcionar un televisor durante unas tres horas o bien para hervir suficiente agua para 20 tazas de té.

También supone una importante reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases causantes del calentamiento global. “Por cada tonelada de aluminio producido, se evita la emisión de 3,54 toneladas de C02”, afirma García-Franco. Para el cobre, el ahorro es de 0,81 toneladas por tonelada; para los materiales férricos, de 0,97 toneladas; y, para el plomo, de 1,61 toneladas.

Una mina con cinco grandes galerías

Las minas urbanas constan de cinco grandes galerías: automoción, construcción, industria, comercios y servicios, y consumidores. En la primera se recuperan los metales de los vehículos viejos, también de las baterías y neumáticos. En construcción, se busca entre las runa de los edificios demolidos y de las reformas. En industria, encontramos maquinaria en desuso, pero también aparatos como trenes, aviones o barcos viejos. Algunos comercios y servicios también son una fuente de metal reciclado, por ejemplo, los talleres mecánicos. Finalmente, los consumidores y usuarios son parte de la mina al depositar envases de aluminio al contenedor amarillo o al llevar una lavadora estropeada a los centros de recogida habilitados.

Estos residuos son recogidos, transportados y gestionados por las más de 5.000 empresas especializadas existentes en España. El sector ocupa a más de 33.000 personas de forma directa y supone un volumen de negocio superior a los 10.000 millones de euros, cercano al 1% del PIB nacional.

El gasto energético es un factor crítico en la industria siderúrgica. Obligadas a pelear en un mercado hipercompetitivo, golpeado además por la crisis del coronavirus, las empresas españolas que trabajan el acero y otros metales se quejan con frecuencia de pagar una factura energética más cara que la de buena parte de sus competidores mundiales. Un grupo de firmas vascas, con la colaboración del centro tecnológico Azterlan, ha unido sus fuerzas en un programa europeo que busca mejorar la eficiencia en la producción de acero, el refinado de aluminio y el reciclado de plomo, al tiempo que se abaratan los costes de energía y se reducen las emisiones de gases contaminantes.

El proyecto, bautizado como REVaMP, congrega a 16 socios europeos en pos de ese objetivo. Además de Azterlan -miembro de Basque Research&Technology Alliance (BRTA)-, participan las firmas vascas SidenorGHI Hornos Industriales y Refinería de Aluminio (Refial, perteneciente al Grupo Otual). La iniciativa cuenta con la financiación del programa europeo Horizon 2020 y un presupuesto de 9,9 millones de euros. El 80% de esa cantidad corre a cargo de la Unión Europea.

El objetivo final es optimizar los procesos productivos del acero, aluminio y plomo a través de cuatro vías: el consumo energético, el tiempo de refinamiento, el comportamiento metalúrgico y el impacto medioambiental.

En el caso del aluminio, Azterlan se encarga de desarrollar el programa piloto junto con GHI y Refial. Se investiga la manera en que el material reciclado y empleado en su producción por esta última empresa pueda ser reutilizado como una especie de fuel, un combustible para precalentar la chatarra con la que se generarán los lingotes de aluminio. «Así, en vez de utilizar electricidad y gas, se usa el fuel reciclado para hacer un precalentamiento de los materiales que posteriormente van a ser fundidos en el horno. De esta manera se reduce el consumo de energía», explica Javier Nieves, investigador de Azterlan experto en inteligencia artificial. GHI, firma con sede en Galdakao especializada en hornos de fusión, se encarga de diseñar ese sistema de precalentamiento.

Reducir hasta en un 25% el consumo de gas natural

El proyecto aspira a reducir «hasta en un 25% el consumo de gas natural, que es el combustible usado por los hornos rotativos de aluminio», dice Erika Garitaonandia, investigadora de Azterlan. «El punto de fusión del aluminio se alcanza a los 700 grados centígrados, por lo que tienes que llegar a esa temperatura usando gas natural. Si hablamos de acero o de hierro, sube hasta los 1.400 grados», añade. El sistema ideado en REVaMP minimizaría el uso de gas natural para hornos rotativos o de electricidad para las acerías y los hornos de inducción.

Además del aluminio reciclado, el combustible con el que se precalentarán los metales provendrá de «fracciones resto». Materiales de desecho como madera, plásticos o gomas que quedan al final del proceso de fragmentación de vehículos viejos, por ejemplo.

Está previsto que los sistemas comiencen a funcionar a finales de 2021. Sin embargo, «las empresas se pueden beneficiar desde ya de estas investigaciones. Porque, aunque no se haya desarrollado el programa al completo, el análisis de las variables que forman parte del procesado de los metales les dará información valiosa para mejorar su producción», dice Nieves.

https://www.elcorreo.com/economia/tu-economia/empresas-vascas-investigan-20200618115306-nt.html