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Metales Pelaz S.L. están especializados en metales no férricos

Metales Pelaz S.L. ha experimentado un crecimiento en la venta de chatarra en Barcelona, son varios los clientes que se decantan por abastecerse de la chatarra clasificada de forma manual por Metales Pelaz, los indicadores apuntan a un aumento de las ventas en dicha zona para finales del año 2019, y una evolución positiva en el año 2020, convirtiéndose en uno de los principales áreas de venta de la empresa.

Metales Pelaz S.L. enlaza más de medio siglo recuperando chatarra y tratando metales en la localidad vizcaína. Manejan 16.000 toneladas anuales y están especializados en metales no férricos

Metales Pelaz S.L. dio sus primeros pasos en 1946, en un pequeño local del Casco Viejo de Bilbao. Pero 19 años después, la empresa de Emilio decidió dar el gran salto y se trasladó a Asúa. Desde entonces, sus instalaciones se dedican a reciclar y recuperar chatarra y metales en general. Nadie pone en duda que Erandio goza de todo el poder del metal gracias al apellido Pelaz. Se trata de una empresa familiar que da trabajo a 26 personas y que basa su actividad en tres aspectos fundamentales: compra y venta de chatarra, gestión de residuos no peligrosos y gestión de residuos tóxicos y peligrosos. Hace dos años, sus actuales instalaciones celebraron medio siglo de convivencia con Erandio. 20.000 metros cuadrados donde la especialidad son los metales no férricos.

La empresa que ahora dirigen Amaia e Iñaki, los herederos de Emilio, gestionan elementos como el acero, el bronce, el estaño, el latón, el niquel, el plomo, el zinc o el hierro pero sobre todo el aluminio y el cobre. También manejan otros productos como baterías, motores, radiadores, alpaca o titanio. El flujo anual de Metales Pelaz es de 16.000 toneladas anuales, unas 1.400 al mes, y un 15% del total es exportado a Reino Unido o China, entre otros. El equipo de Metales Pelaz no deja nada al azar. Muchos de sus integrantes cuentan con 30 años de experiencia en el sector y la empresa disfruta de una amplia capacidad de maquinaria para reducir los tiempos de espera y agilizar la manipulación de las chatarras. La clasificación de los materiales siempre es manual pero también dispone de una flota de camiones para realizar el transporte de las chatarras a las fundiciones o refinerías de la zona, así como de camiones con pulpo para la recogida de las mismas.

En la entrada al pabellón podemos encontrar un detector de radioactividad para garantizar siempre el estado en que salen todos los materiales y el laboratorio está equipado con un moderno espectómetro para poder realizar el análisis de cualquier material al momento. Y para preparar la chatarra de la forma más efectiva, Metales Pelaz dispone de empaquetadoras de foso, cizallas, cortadoras de plasma o tronzadoras.

Artículo publicado en: El Nervión en Abril 2018

Todo empezó cuando Emilio, cofundador de Metales Pelaz junto a algún hermano y su padre, nuestro abuelo, estando trabajando de mecánico en un taller, cayó de baja, allá por el año 1948. Le tuvieron que escayolar la pierna y como vivía en un 7º piso sin ascensor se tuvo que quedar durante varios meses a vivir en el bar que regentaban sus hermanas, el Julitea, en la calle San Franciso de Bilbao, lugar de poteo en aquel entonces.

Estando en el bar, debió de pasar un familiar que andaba recogiendo desperdicios y le animó a que él hiciera lo mismo. Así que con su pata de escayola y en la puerta del bar, empezó a comprar residuos, sobretodo chatarra pero también compraba trapos, lanas, gomas, hierros y toda clase de metales, como figura en la foto.

Y así fue como empezó el chatarrero, recogiendo por la calle lo que nadie quería ya. Luego ya con una carretilla y un cesto iban recogiendo chatarra por las calles y cantando el tan famoso Chatarreeeeeeeo.

Y de ese chatarrero, que sólo se preocupaba de comprar y vender, y trabajar horas y horas se ha pasado al Reciclador, empresario del reciclaje donde todo está controlado, sometido a numerosas leyes y requisitos. Leyes como la Prevención de Riesgos Laborales, la Protección de datos, Ley del Traslado de Residuos, Autorización de Gestor de Residuos No Peligrosos y Peligrosos, Notificaciones diarias a la policía para control del robo, ISO de Calidad y Medio Ambiente, etc.

Ahora la empresa da trabajo a unas 28 personas, cuenta en las instalaciones con numerosa maquinaria para trabajar las chatarras así como camiones para su transporte, aparatos de medición de calidad, aparato de detección de radioactividad, etc

Pero lo más importante de todo es el espíritu que dejó Emilio y que durante los 65 años que trabajó en la empresa ha sido el fundamento de ella y es la seriedad, formalidad y calidad. Y hoy son los principios que nos caracterizan y que mantenemos con orgullo.

Artículo publicado en: El Nervión en Abril de 2018